“En tiempos de crisis hay que invertir en los jóvenes y no solo cortar, cortar y cortar”

Peter Matjašič (Eslovenia, 1979) es el máximo interlocutor de los jóvenes con las instituciones europeas como presidente del Foro Europeo de la Juventud, la entidad que agrupa a los consejos nacionales de la juventud y a las organizaciones juveniles de todo el continente.

Políglota y extrovertido, viaja por medio mundo poniendo voz a los problemas e inquietudes de los jóvenes europeos, precisamente cuando éstos están sufriendo con mayor virulencia las consecuencias de una crisis económica que dificulta su emancipación y su acceso al mercado laboral.

El lunes 7 de mayo hizo un hueco en su apretada agenda para participar en la jornada sobre el futuro de Europa que organizó JEF Madrid en la Universidad Carlos III de Madrid.

La tasa de desempleo juvenil ya supera el 22% en la Unión Europea de los 27. ¿Podemos hablar de una “generación perdida”? Es cierto que somos la primera generación que no va a vivir mejor que la anterior, pero tampoco somos una generación perdida porque estamos muy bien educados, tenemos muchas más capacidades, competencias, y también oportunidades, aunque no lo parezca en tiempos de crisis. Comparando las generaciones, yo no diría que estemos perdidos sino un poco más sobrecargados y bajo más estrés, pero perdidos, no necesariamente.

En España la cifra es más alarmante: la mitad de los menores de 25 años están en el paro. ¿Qué percepción tiene desde Bruselas de lo que está ocurriendo? Lo vemos con preocupación porque los números hablan por sí solos, pero hay que mirar de dónde vienen los problemas, y las raíces no son ni de hoy ni de ayer. Hay que analizar lo que ha fallado en el sistema educativo y en el mercado laboral, en el apoyo que se da a los jóvenes en su incorporación, para cambiar aquello que no funciona.

¿Cuáles son sus recetas para atajar el desempleo juvenil? ¿Qué políticas comunitarias y nacionales reclaman frente a la crisis? Hay que invertir en los jóvenes y en las organizaciones juveniles que los representan porque, en tiempos de crisis, es importante no solo cortar, cortar y cortar, sino también invertir. A nivel comunitario, tiene que haber reglas y recomendaciones que sean iguales para todos los miembros de la Unión Europea, como la “garantía juvenil” que ya existe en países como Finlandia, y que supone que ningún joven se quede sin empleo o sin educación durante más de cuatro meses seguidos, para lo cual hay que invertir fondos públicos nacionales o europeos.

Los dictados económicos de Bruselas despiertan recelo en España y otros países del Sur, donde se perciben como una imposición. ¿Entiende el malestar? Yo no diría que son dictados porque, aunque pueden ser percibidos como tales, el hecho es que tenemos un mercado común y que hay que tener reglas comunes y recetas para quienes no cumplen. Esto afecta a los países del sur de Europa, pero también Alemania tiene su parte y debe permitir que la inflación suba un poco para fortalecer el crecimiento.

Lo cierto es que estamos cediendo soberanía a las instituciones europeas pero no tenemos claro quién elige a esos dirigentes ni ante quién responden. ¿Hay un déficit democrático? El déficit democrático no es nada nuevo, persiste desde el principio de la UE, y como federalista lo puedo subrayar, pero el problema no es ceder la soberanía a las instituciones europeas sino a los gobiernos de algunos países, los grandes, como Francia o Alemania. Para mantener el balance en Europa se han fortalecido instituciones como la Comisión Europea, que tiene que velar por los tratados y debe ser el motor de la integración, y no podemos dejar que sean unos países, porque tienen poder, quienes manejen y dirijan la Unión.

Ustedes piden que se mantengan los programas europeos dirigidos a la juventud, como el Erasmus, y que mejore su financiación. ¿Por qué deben ser una prioridad también en tiempos de crisis? Porque fortalecen la ciudadanía europea, permiten a la gente entender qué significa ser europeo y promueven los valores que tenemos en común. Además, ofrecen a los jóvenes y sus organizaciones fondos que no tienen a nivel nacional para establecer una red de conexiones y unas experiencias que de otra forma no serían posibles. No hay que poner todos los huevos en la misma canasta: la educación no formal debe ser compatible con la formal, pero tienen que ser financiadas y gobernadas por líneas separadas.

¿Ha seguido de cerca el movimiento del 15-M en España y las manifestaciones de jóvenes indignados en otros muchos países? Desde el Foro Europeo de la Juventud les damos una gran bienvenida porque ya era hora de que surgieran movimientos que expresen su indignación con la situación actual. Una indignación que entendemos y compartimos, pero nosotros defendemos los derechos de los jóvenes de otra manera: desde dentro del sistema queremos cambiarlo, con el apoyo y la ayuda de estas protestas. Debemos canalizar su indignación porque tenemos el privilegio y la responsabilidad de hacer lobbying ante las instituciones.

¿Ha perdido fuerza el asociacionismo juvenil tradicional frente a estas nuevas formas de movilización? Las guías, los scouts, los partidos políticos… ellos mantienen su asociacionismo tal cual. Lo bueno es que hoy en día hay una paleta muy amplia de posibilidades: como joven puedes asociarte de la manera tradicional, pero al mismo tiempo ir a una protesta esporádica o utilizar los nuevos medios de comunicación para apoyar una causa particular. No son cosas opuestas sino complementarias y ahí está la riqueza.

¿Cree que la crisis económica reactivará la implicación política de los jóvenes? Sí, las protestas han demostrando ya que la participación ha aumentado, pero depende de qué tipo de participación estamos hablando. ¿Más participación en el asociacionismo, más participación de demostrar su indignación y protestas —a veces incluso violentas— en la calle o participación política de los jóvenes en las elecciones, en los partidos políticos o en otras vías nuevas? Esa es la gran pregunta: qué tipo de participación. Pero la gente, cuando le tocas las narices, actúa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.