Europa será federal o no será (III)

por José María Castellano-Martínez

Con esta tercera y última parte pretendo cerrar la exposición de mis ideas respecto a la necesidad de hacer de Europa un ente federal en el marco de la Unión Europea.

Una vez he abordado la cuestión de la unión económica y fiscal así como de la seguridad y defensa común, creo que sólo cabe poner de manifiesto la ausencia de voluntad política para profundizar más en las políticas.

¿Qué dará legitimidad a una verdadera federación o unión federal de competencias relevantes como economía, moneda, fiscalidad, seguridad, defensa o mercado? Dicho sea de paso, pilares de desarrollo y progreso directo (pues ni que decir tiene que Educación o Sanidad lo son también aunque a largo plazo). A mi juicio, creo que las figuras más relevantes del hipotético panorama federal europeo serían las siguientes:

Comisión Europea

La CE debería asumir un verdadero papel ejecutivo que se viera sometido al control y revisión del Parlamento Europeo. La figura más representativa de la CE así como de la Unión Europea en general debiera ser la del Presidente de la Comisión Europea, figura de máxima autoridad que represente en primera instancia a la UE tanto a nivel interno como externo, quedando su imagen supeditada a la de cualquier otro jefe de Gobierno, Estado o de Consejo. Un dato: El Presidente de la CE debería ser elegido por sufragio universal europeo, al menos elegido, no impuesto.

Los comisarios -ministros de la UE- deben ser tantos como sean necesarios y no como Estados miembros tenga la UE. Esto es otra clara muestra del sentimiento nacionalista de los gobiernos nacionales. ¿Qué valor tiene una nacionalidad en el seno de la UE? ¿Acaso el hecho de ser estonio, español o italiano supone mayor o menor competencia para uno u otro asunto? Carteras tales como: Agenda Digital, Programación Financiera y Presupuesto, Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a las Crisis o Política Regional, bien podrían ser asumidas por Competencia, Asuntos Económicos y Monetarios, Asuntos Exteriores y Política de Seguridad o Asuntos de Interior, respectivamente. Con 10 o 15 comisarios la UE marcharía de manera menos confusa y más transparente. ¿Qué pasa si no hay un “español” o “polaco” en la Comisión? Pues sinceramente no me importa, pues en la Comisión deben figurar políticos competentes y capaces que se distingan por su CV, su metodología y sus propuestas, no su nacionalidad. ¿Acaso en el Consejo de Ministros tiene que haber un andaluz, catalán, gallego, canario o castellano obligatoriamente para que ninguna CCAA se vea ofendida? De hecho hay ministros españoles que provienen de la misma CCAA así como comunidades que apenas han tenido ministros provenientes de su tierra ¿y? ¿Acaso debe importar?

Parlamento Europeo

El PE, cámara legislativa “baja” de la UE durante tantos años ninguneada y ahora con mayor capacidad de trabajo y competencia gracias al Tratado de Lisboa. Ahora es tanto lo que se le ha abierto el grifo de poder y competencia junto con el Consejo, que muestran en determinadas ocasiones inoperancia y actuación tardía. La cuestión de la circunscripción es compleja y no creo que este sea el foro adecuado para discutirlo, pero si abogo por que sea discutida y los partidos políticos europeos tengan mayor relevancia en la política europea y legislativa del PE. Actualmente, las campañas electoral al PE se realizan en clave nacional, ese es el principal error. La gente vota a los partidos nacionales y no a partidos europeos ya que los partidos nacionales inscritos en partidos europeos realizan campañas sobre cuestiones nacionales: absurdo. Si queremos que la ciudadanía europea sea consciente de ello los políticos y los candidatos deberán hablar de la Unión Europea como un conjunto y no como parte. Es como si un candidato a ser diputado en el Congreso de España habla en clave provincial. Esto es incoherente y desleal con las instituciones europeas. Los problemas a nivel europeo nos afectan a todos por igual, quiero decir, la noción de “Ciudadanía Europea” sólo será efectiva y posible cuando nuestros eurodiputados representen a esa ciudadanía, sólo a esa, y no a la del país de donde haya sido electo. Un eurodiputado debe serlo en clave europea (como su propio prefijo indica) y no de la “provincia” de la que proviene, para eso ya tenemos otro foro: el Consejo, sobre el que hablaré a continuación.

Consejo de la UE

Dicho de otro modo, el Senado de la Unión Europea, la cámara “alta” y como decimos en mi tierra, el órgano que “parte el bacalao” en cuestión. Prescindible o no, el Consejo debe evolucionar a un siguiente estadio en el que sea una simple cámara de representación territorial donde se debatan cuestiones determinadas. Actualmente, el Consejo propone, dispone y ejecuta, resta poder a la CE y hace uso del PE donde tiene “metidos” a sus representantes políticos que han sido elegidos en clave nacional en los diferentes Estados miembros. Esto es, los eurodiputados populares o socialistas seguirán las directrices de sus partidos nacionales correspondientes quienes piensan en clave nacional y no en la Unión Europea. En este sentido, la Unión Europea se constituye en medio y deja de ser fin en sí misma para la consecución de los fines nacionales.

El Consejo de la UE debe interpretarse cual Senado en el que los jefes de gobierno o de Estado de los Estados miembros se reúnan para debatir políticas desarrolladas por la CE y el PE. Cuestiones relevantes como Defensa o Cooperación, pero nunca podrá definir la política de la Unión ya que en ese sentido pervierten las raíces democráticas, es decir, el PE es el único legitimado para legislar, la CE para ejecutar. El Consejo de la UE representa las voluntades particulares de la ciudadanía en cada Estado miembro, por lo que ante ello debe primar el principio federal, el común. Jamás el Consejo podrá imponerse a la voluntad comunitaria, europea, la común, la que todos hemos elegido.

Sin más que decir me despido de momento. La cuestión de una UE federal que actúe como un único ente en el mundo no es nueva como hemos visto y estoy seguro que resulta cada vez más real. Hace unos años una moneda única parecía un sueño irrealizable, ahora todos usamos el “euro”. No está lejos este sueño tampoco, el sueño de una Europa unida en la riqueza de su diversidad como potencia única sui generis y determinante, siempre lo fuimos, sólo que nunca lo supimos o no fuimos conscientes.

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