ACTA y la Unión Europea, ¿peligrosos compañeros de cama?


Sólo hace quince días, el miembro del parlamento europeo Kader Arif abandonó su puesto como defensor de ACTA, denunciando que el tratado “va demasiado lejos” limitando la libertad de Internet y es un “engaño”. El señor Arif añadió que él cree que, con la actual forma del tratado, éste es inefectivo y peligroso para las libertades civiles. Así que, ¿que es ACTA y de que debemos preocuparnos?.

ACTA es un tratado internacional diseñado para proteger los derechos de propiedad intelectual creando medidas de protección del copyright. Fue firmado por Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur y los Estados Unidos en octubre de 2011 y posteriormente por la Unión Europea en enero de 2012. El tratado no entrará en vigor en la Unión Europea hasta que sea ratificado por los 27 estados miembros y por el Parlamento Europeo. Hasta el momento, 22 miembros son firmantes. El principal objetivo de ACTA es acabar con el comercio de productos falsificados, incluyendo material con derechos de autor. La pena para individuos encontrados culpables de romper los términos del acuerdo varía desde las multas hasta las penas de cárcel. La pena máxima no es especificada en el tratado diciéndose sólo que será “suficientemente alta para detener y disuadir los futuros actos de violación, consistente con el nivel de penas aplicadas para crímenes de dicha gravedad”.

La Comisión Europea defiende que ACTA no atacará a los individuos y que es necesaria para conseguir enfrentar las violaciones en Internet. También defiende que el tratado no cambia la ley europea o que restrinja la libertad en el uso de Internet. Sin embargo, la crítica más fuerte defiende que ACTA es muy ambigua en su articulado, pudiendo cambiarse cómo se entiende el rol de los proveedores de servicios de Internet y quiénes serán los responsables efectivos de si sus clientes están pirateando datos. Hay también miedos a que el tratado pueda resultar en un Internet censurado, policial, donde la libertad de expresión esté restringida.

El Parlamento Europeo no debatirá ACTA hasta junio, pero Países Bajos, Alemania, Polonia y República Checa ya han anunciado que no ratifican el tratado por ahora. El presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz también ha dado su opinión de la campaña anti-ACTA esta semana cuando declaró en la televisión alemana que el equilibro entre protección de los derechos de autor y los derechos de los usuarios individuales de Internet “es simplemente muy desequilibrado en este acuerdo”.

Con un creciente número de protestantes, huelgas y ahora políticos uniéndose a los anti-ACTA, el tratado parece cada vez más enredarse en Europa. El debate de junio sigue estando a falta de dos meses pero todavía hay tiempo para que la sociedad civil continúe movilizándose, haciendo campaña contra lo que parece ser una potencial draconiana pieza de la legislación que en su peor manifestación podría minar los principios básicos de libertad de expresión y privacidad que tan inherentes son a la Cultura europea.

Texto publicado originalmente en The New Federalist por Emily Hoquee.

 

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