JEF pide a Zapatero que el 9 de mayo, Día de Europa, sea festivo nacional

La organización Jóvenes Europeos Federalistas de Madrid (JEF-Madrid) ha enviado una carta al presidente del Gobierno español y presidente de turno del Consejo Europeo, José Luis Rodríguez Zapatero, solicitándole que nuestro país sea el primero en convertir el 9 de mayo, Día de Europa, en festivo nacional.

El objetivo de JEF es que los la jornada se convierta en una fiesta común europea con relevancia para los ciudadanos y que dicha propuesta esté abanderada por la actual presidencia española de la Unión Europa (UE).

“Si usted cree en una Europa unida y fuerte como nosotros”, dice la carta enviada a Zapatero, “le animo a que haga que este 9 de mayo sea recordado para siempre como el día en que los líderes europeos, y el presidente español el primero, se comprometieron en todos sus países a marcar el 9 de mayo como una fiesta europea común”.

“Sabemos que lo que proponemos puede parecer simple, banal, pero un día festivo común es mucho más que veinticuatro horas sin trabajo, es un símbolo de qué queremos hacer en el futuro y que dicho futuro sea común”, explica la presidenta de JEF en Madrid, Irene Sabio.

Europa Press

Estimado presidente del Consejo Europeo,

Discúlpeme si por unos instantes un grupo de jóvenes federalistas europeos le apartamos de sus quehaceres diarios y mis palabras le llevan a asuntos que no atañen a los problemas económicas que están padeciendo muchos europeos. Pero la crisis no es un cáncer exclusivamente de los bolsillos europeos, sino que corre el riesgo de instalarse en sus corazones.
En un momento en que la escasez hace salir lo peor que hay en los europeos y éstos vuelven a pensarse como alemanes, ingleses, griegos o españoles, no están en juego unos cuantos euros para rescatar tal o cual economía, sino que la esencia misma de lo que queremos ser como pueblo.

Hace cincuenta y nueve años los países europeos se estrecharon la mano con las palabras puestas en el presente y los sueños en el futuro. Con el paso del tiempo las palabras se hicieron realidad, pero, por desgracia, en prosperidad adormecieron el sueño. Son los tiempos de crisis, estimado presidente, los que miden el temple de los pueblos y sus gobernantes y éste es uno de muchos que vendrán y medirá el nuestro.

Los federalistas siempre hemos soñado en grande y pensado en pequeño. Dejando volar esos sueños pensamos que estos momentos de crisis requieren otro paso pequeño. El próximo 9 de mayo será el día de Europa, en el que unos pocos entusiastas nos congratularemos y desesperaremos a partes iguales ante el desconocimiento general de lo que, inadvertidamente, se celebra. Si usted no siente que los pueblos de Europa compartes unas raíces comunes; si usted no piensa que juntos los europeos llegaremos más lejos que por separado; si usted no cree que Europa deberá algún día dar el paso definitivo para convertirse plenamente en una comunidad política unida, entonces quizá debería dejar pasar el próximo 9 de mayo como otro más, con sus fastos y celebraciones al margen de los ciudadanos europeos.

Pero si usted siente Europa como nosotros la sentimos, si usted la piensa como nosotros la pensamos, si usted cree en una Europa unida y fuerte como nosotros, entonces le animo a que haga que este 9 de mayo sea recordado para siempre como el día en que los líderes europeos, y el presidente español el primero, se comprometieron en todos sus países a marcar el 9 de mayo como una fiesta europea común como cualquiera de los festivos nacionales que ya marcamos en el calendario y disfrutamos con los actos institucionales que merece. Este 9 de mayo podrá también así ser recordado como el primero en el que los líderes europeos, sesenta años después, acuciados ante una grave crisis, renovaron su compromiso por no dejar a ninguno de nuestros hermanos europeos atrás.

Bien podrá pensarse que una declaración no nos llevará a ninguna parte, que son sólo palabras que poco pueden, incluso sin encontrarse el respaldo de otros estados. Pero sólo eran palabras las que armaban el arsenal de Schumann cuando un 9 de mayo de 1950, sin apenas medios de comunicación para presenciarlo, anunció su idea de tender puentes al otro lado de la frontera. Sabemos que lo que proponemos puede parecer simple, banal, pero un día festivo común es más que veinticuatro horas sin trabajo. Es un símbolo de qué queremos hacer en el futuro y que dicho futuro sea común. Para demostrar definitivamente que en el barco europeo cabemos todos, conocemos nuestro rumbo y que algún día llegaremos a buen puerto.

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